De vez en cuando voy nombrando CouchSurfing y la gente no termina de entender a qué me refiero. Podéis leer el artículo que me publicaron en Soitu si tenéis curiosidad….
CouchSurfing, una nueva forma de viajar
CouchSurfing es una comunidad de viajeros que se alojan los unos a los otros sin otra motivación que la hospitalidad. Cualquiera puede formar parte de la red y empezar a viajar prescindiendo del albergue de juventud, el hotel o el guía turístico.
Los miembros de CS habitan buena parte del planeta
¿De qué va todo esto?
Te registras en CouchSurfing.org, que es gratuita y no exhibe publicidad, creas un perfil con fotos e información personal. Desde ese momento puedes solicitar alojamiento a cualquiera de los 537.000 miembros con los que cuenta la red. Ni siquiera hace falta ofrecer tu casa para poder empezar a viajar.
Tampoco hay principio de reciprocidad, así que podrías convertirte en un gorrón ambulante, pero la verdad es que después de haber disfrutado de la hospitalidad de otros, seguramente tú también querrás formar parte de ese mismo espíritu.
¿Es seguro? Cualquiera se mete en casa de un desconocido o peor, ¡quién mete a un desconocido en su casa!
Buena pregunta. Se han tomado medidas preventivas para evitar abusos y episodios desagradables. El sistema de seguridad no es muy diferente de eBay, en el que dependes de las referencias de otros miembros para conseguir una buena reputación. Además hay sistemas de verificación a través de la tarjeta de crédito para poder identificar a las personas por su nombre y apellidos Hasta el momento funciona muy bien y la seguridad no suele ser la preocupación de los usuarios que usamos la red habitualmente.
Los más precavidos o tímidos siempre podéis quedar en un lugar público primero, en lugar de ir directamente a su casa o ser recogidos en la estación y elegir a usuarios superverificados (vouched).
En mi caso, de unas 50 experiencias no hubo ninguna mala y la mayoría fueron muy buenas.
¿Cómo funciona exactamente?
Hay zonas en las que hay un montón de sofás esperándote como Lituania o Polonia y otras en la que resulta más difícil encontrar un miembros como Arabia Saudí (aunque también los hay. el autor de este artículo es un ejemplo). Muchas veces tienes varias ofertas de alojamiento y puedes elegir por el perfil a la persona que más te motive. Puedes mirar las aficiones, lugares donde ha viajado, idiomas que habla y lo que dicen otros viajeros de él o ella. Una vez te decides, confirmas con tu anfitrión tus planes de viaje y ¡ya está!
Ya, pero esto será para gente joven…
Aunque la media de edad está ronda los 26 años, hay gente de todas las edades. De hecho, ¡hay más de 100 miembros de más de 80 años!
Vale, vale, a lo mejor me dejo convencer. Pon un ejemplo de cómo se podría usar este sistema.
Digamos que has hablado con Natalia y has quedado en que ella venga a recogerte al aeropuerto de tu vuelo a Estambul. Ella te reconoce por la foto de tu perfil. Vais a su casa a dejar tus cosas y salís a comer. Luego quedáis con sus amigos y te lleva a un bar donde actúa un grupo en directo. Habláis un rato y las preguntas sobre el país del otro se mezclan con preguntas personales. La conversación puede girar en torno a política, viajes, arte, países o la vida misma.
Como buen invitado, te ofreces para pagar alguna comida, fregar los platos, etc. (luego conseguirás un buen comentario en tu perfil). Ella te deja su bicicleta mientras tiene clase y te ha marcado en un mapa los lugares que tienes que visitar.
Obviamente te habrás ahorrado una pasta en el hotel y comidas. Pero eso no es lo más importante. Sigamos.
Como no tienes prisa y os lleváis bien te quedas unos días más de lo previsto en su casa. Te alegras de poder conocer esta ciudad fuera de los circuitos turísticos, ir donde los locales van y disfrutar de una experiencia humana mucho más enriquecedora que la del viaje organizado. Te han llevado a lugares increíbles que no aparecen en tu Lonely Planet y has conocido un país de forma directa, sin que un guía turístico te cuente como es el carácter de los turcos. Tú no necesitas que te lo cuenten porque lo has vivido.
¿Quién está detrás de esto?
Una organización sin ánimo de lucro, que se gestiona a partir de voluntarios y donaciones de sus miembros.
El crecimiento de este sitio es espectacular, quién sabe si empezaremos a ver como los albergues de juventud sufren por innecesarios.
Hay otros sitios como The Hospitality Club, globalfreeloaders.com o travelroomers.com, pero ninguna alcanza el número de miembros de CouchSurfing.

No sé de dónde ha salido esta foto, yo no la he hecho y obviamente está preparada por un fotógrafo, buscando el lado morboso y sexy que tiene el transgredir las prohibiciones. Es lo que tiene prohibir, que siempre levanta interés. Ojalá alguien prohibiera mi blog, las visitas aumentarían como la espuma.
No es pues algo casual sino algo tan preparado como la escena en que la salida de aire del metro levanta las faldas de Marilyn Monroe. Aunque ahora recuerdo que alguien me contó que una vez, fue precisamente el viento el que levantó la abaya a una chica. Me contó que llevaba unos jeans y un top, simplemente. Ella tranquila se volvió a bajar la abaya y aquí no ha pasado nada…
Además de Las contradicciones políticas, quedan las contradicciones entre tradición y modernidad.
Arabia Saudí es un país con costumbres que hace siglos dejamos de ejercer en Europa, donde hace unas décadas había más gente viviendo en plan nómada que asentada, con una forma teocrática de gobierno y carente de estado de derecho (una dictadura 100% vamos) y con la interpretación del Islam más rigurosa que afecta a todos los ámbitos de la vida.
Y por otro lado, sus habitantes comen en McDonald’s, conducen Toyotas, tienen casas en Marbella, compran iPhones último modelo, y la mayoría de los que pueden visitan a las prostitutas de Bahrein y Dubai, se emborrachan…
En fin, el cacao mental que tienen algunos saudíes debe de ser tremendo, teniendo en cuenta las concepciones tan contradictorias que les llegan vía TV, internet, mezquita, familia… Mantener una mente sana y bien amueblada no creo que sea nada fácil para alguien que no tiene una buena base educativa, como es el caso de la mayoría de los saudíes.

El panel de en medio separa a hombres y mujeres
Si queréis saber más os recomiendo un interesante artículo del New York Times.
Arabia Saudí quizá es el país del mundo que más contradicciones acumula. Hoy empezaré por las políticas y mañana las culturales.
El Estado saudí descansa sobre dos sólidos ejes, el internacional y el nacional. El eje internacional se basa en la alianza con EEUU tras la 2ª Guerra Mundial: los saudíes proporcionarán el petróleo asequible y ventajas comerciales y financieras para reciclar los petrodólares y los EEUU darán apoyo a la familia real y protegerán el régimen de sus amenazas exteriores.

El rey Abdulaziz y Roosevelt en 1945
El eje nacional consiste en otra alianza, ésta más antigua, entre la familia real con el retrógado clero wahabí: los imames darán legitimidad islámica al régimen y a cambio recibirán una gran cuota de poder en la educación y cuestiones sociales.
Obviamente el hecho de que EEUU sea aliado de Israel, el archienemigo de los árabes , y que los terroristas del 11-S fueran saudíes no hace más que aumentar la presión por parte de la población de ambos países para terminar con la contradictoria alianza.
¿Dónde acabará todo esto? No lo sé, pero cuando cambien los factores de la ecuación, como el petróleo, el terrorismo, etc. es posible que veamos cambios también en las alianzas que acabo de describiros.
De momento lo que sí creo que está claro para todos, es que mantener estabilidad es algo altamente deseable y estas alianzas lo permiten… al menos de momento.
¿Os podéis imaginar una Arabia Saudí tan inestable como El Líbano? Da miedo pensarlo.

Hoy voy a saltarme la línea temática del blog y porque he leído uno de esos artículos que impresionan, lo que sucede rara vez.
Este artículo consigue algo que a veces parece imposible, conseguir que el lector empatice con las realidades más difíciles y lejanas tanto cultural como geográficamente y se consiga poner en la piel de los que más sufren, aprovechando la analogía con el Festival de Benicassim (FIB 2008).
El artículo lo escribió Marcos Ferreiro, coordinador sobre el terreno de Médicos sin Fronteras en Darfur y empieza así:
Seguimos evacuados, en Jartum, metidos en negociaciones con los distintos actores: Gobierno, milicias, líderes civiles locales, ONU, hombres de negocios, otras agencias… Buscando garantías de seguridad para poder regresar. Pero las noticias que llegan por el momento no son nada halagüeñas y esto va a ir para largo. Así que voy a aprovechar para contarte un cuento:
Sigue leyendo aquí.

Esta foto tiene una historia detrás. Cuando fui a visitar Jeddah por primera vez, mi amigo Jassim, me llevó con su amigo Ahmed (en la foto) a visitar el centro histórico de Jeddah, que por cierto, es de lo mejorcito que he visto en Arabia Saudí.
Un poco de contexto primero: Jeddah pertenece a la más abierta región de Hijaz (costa del Mar Rojo), que ha tenido una historial más cosmopolita e independiente que la superconservadora región del Najd (región central). La población no se nutre de beduinos sedentarizados como en Riad sino que lleva cientos de años en la costa, que siempre proporciona más contacto con el exterior.
Por eso viniendo de Riad se notan grandes diferencias al bajar del avión en Jeddah. A parte de la bofetada de humedad ardiente, ya desde un primer momento se nota que el ambiente está más distendido.
La policía religiosa brilla por su ausencia, la mayoría de los locales no tiene a familias y a hombres separados en áreas diferentes, las parejas van de la mano por la calle y… ¡las chicas te hablan en la calle! ¡aquí está la prueba! No creáis que conseguir una foto así es fácil. En Riad, sería simplemente imposible, porque ninguna chica se atrevería nunca hablar con hombres en la calle y menos aún empezar la conversación, que fue algo así como “¿de dónde sois? ¿qué hacéis?”. Fue después de esa pequeña “conversación” cuando me dio tiempo a sacar la cámara y tomar esta foto desde lejos.
La verdad es que me impresionó que nos hablaran chicas en la calle y yo, que llevaba varios meses sin salir de Riad, tuve un pequeño choque cultural.

Esta foto la tomé en Yemen, en un lugar bastante turístico que se llama Kawkaban, pronunciado Cocabán, casí como Cobacabana. Hay un cortado bastante grande con bonitas vistas. Cuando fui a visitarlo le hice esta foto a una mujer que había por ahí.
No parece que la pobre pueda ver mucho con tanto velo, afortunadamente no pisó en falso porque detrás teníamos un precipicio tremendo.
Si nos fijamos bien en la foto podemos ver sus dedos pintados con Henna. Muchas veces las mujeres musulmanas tapadas por abayas y velos consiguen decir mucho en pocos centímetros de piel. Estoy seguro que el tipo de dibujo o el hecho de que tenga uno, tiene algún significado social, aunque no lo conozco.
Y… ¿qué más queda a la vista? Los zapatos, que en este caso no son nada especiales, tal vez porque son para andar por las rocas, pero por aquí en Riad, las mujeres cuidan mucho el calzado, que a veces es muy espectacular. Un día le dije a un amigo saudí que una chica me parecía bonita, pues sus onduladas curvas se definian a pesar de la abaya; “no me gustan sus zapatos” me respondió descartándola. Así que chicas que vengáis a Arabia Saudí, no descuidéis vuestros zapatos.
Por supuesto los ojos, cuando se muestran, suelen ser a donde llegan las miradas ajenas. Una amiga occidental me dijo una vez tras ponerse el velo a lo saudí y pasear por la calle, que sentía que sus ojos eran muy poderosos. Las chicas, por supuesto, cuidan mucho sus ojos, y se maquillan con esmero, a veces con acierto y otras con una capa de maquillaje muy kitsch, que llama la atención por la intensidad del color pero que no resulta estético (a mí por lo menos).
Otras veces se tapan los ojos no con un conservador velo sino con unas gafas de sol que no se quitan ni en el centro comercial, esto les da un aire muy raro, casi alienígena. ¿Os podéis imaginar? Lamentablemente no tengo muchas fotos de mujeres, porque hacerlas es arriesgarse a violentarlas a ellas o a sus maridos, hermanos, etc. Y que ellos te violente a ti, ya me entendéis.
De todas formas espero poder compartir con vosotros alguna más porque me he comprado un objetivo de largo alcance, con el que podré sacar fotos a una distancia prudencial. ¡Por algo me lo compré!

Aquí tenéis la foto de un niño yemení, en Thulla, que me pareció especialmente fotogénico, con unos rasgos muy estilizados. La chaqueta americana es común a todos los hombres de Yemen desde los más pequeños a los más ancianos. Luego lleva una túnica parecida al zob saudí, un cinturón donde colgar la Jambiya (daga), que ahora no lleva y un turbante para protegerse del sol.
A quién o qué mira no lo sé, pero al fotógrafo desde luego que no, mejor así.
Cuando le enseñé las fotos que tomé de él sonrió mucho, se nota que le gustaron. Le pregunté su nombre: “Mohammed” me dijo.
Podéis ver alguna foto más aquí, esta vez sonriente.
Acabo de volver de Yemen, donde he pasado unos días. Yemen ha aparecido en las noticias en el último año por diferentes atentados que sufrieron turistas, varios españoles entre ellos.
Sin embargo es difícil creer que a algún yemení se le haya pasado por la cabeza hacer tal cosa. Los yemeníes son la gente más hospitalaria y amistosa que he conocido. Cuando preguntas por una dirección a alguien y no lo sabe, éste se cruza la calle para preguntar a su primo del puesto de fruta, que a su vez pregunta a otro, que finalmente te indica o incluso te acompaña a donde quieres ir.
Tuve la suerte de que Arif, un fotógrafo yemení, que conocí en Arabia Saudí, se encontraba en Sana’a cuando yo estuve. Era difícil conseguir pagar algo. Incluso cuando me acompañó a comprar una jambiya como recuerdo, vi como empezaba a sacar la cartera para pagar… En fin, ¡menos mal que no insistió! Y es que cuando adquieres el rol de invitado te conviertes en un ser privilegiado y todo son ventajas, tus deseos se convierten casi en órdenes…
Otro ejemplo de la hospitalidad es que cuando los abundantes niños que deambulan por las calles, te identifican como forastero, exclaman ¡Welcome to Yemen! y te piden a gritos una ¡Sura, sura! (foto en árabe).
Hablé con algunos amigos que viven en Yemen y me decía que llegaba a resultar pesado que te pidan fotos y te saluden contínuamente, también cuando simplemente vas a comprar leche. Otro me contó que cuando volvió a su casa en EEUU, se sintió tan anónimo e invisible que echó de menos a los niños impertinentes pero cariñosos.

Niños con traje de día festivo, bueno el de la derecha lo tenía aún en el tinte.
He encontrado este necesario artículo en Diagonal que cuestiona la percepción europea del Islam y los musulmanes, que tiende a ser mucho más negativa de lo que la realidad merece.
GOBIERNOS Y MEDIOS CONTRIBUYEN A CREAR UNA IMAGEN AMENAZADORA DE LOS MUSULMANES
Entre el desconocimiento y la desconfianza
Rosa Martínez / Pamplona
Un proverbio musulmán compara el islam con un gran mar donde cada uno encuentra el pez que desea. Parece que la UE a duras penas consigue hallar otro distinto a la desconfianza y la creciente discriminación.

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Entre 15 y 20 millones de musulmanes viven en Europa, algunos desde hace casi medio siglo. Sin embargo, son grandes desconocidos, muchas veces prejuzgados con estereotipos y análisis superficiales. Mientras la inmigración musulmana aumenta, se hace más evidente y estable, la visión de la opinión pública hacia ella es cada vez más negativa. El último informe del Observatorio Europeo del Racismo y la Xenofobia (EUMC) advierte del auge de actos de islamofobia que van de los ataques a mezquitas a las agresiones físicas.
Asimismo, constata la dificultad de muchos musulmanes europeos para acceder al mundo laboral o a una vivienda digna. Y parece normal. No sorprende que un empresario se resista a contratar a una francesa licenciada con velo o que un candidato con apellido árabe tiene muchas menos posibilidades de que le llamen para una entrevista de trabajo. El musulmán se ha convertido en el prototipo del extranjero, considerado como el extraño, el otro, ante el que empuñamos nuestra identidad amenazada como arma defensiva. Este colectivo comparte muchos problemas con el resto de inmigrantes.
Sus mayores preocupaciones suelen ser el trabajo, la vivienda y, en el caso de los extranjeros, el permiso de residencia. Sin embargo, algunas actitudes y declaraciones públicas, así como el tratamiento mediático, demuestran que son uno de los grupos peor aceptados. Según un sondeo realizado en Italia en 2001, un 31% de los encuestados defendía que solo se admitiesen en el país inmigrantes católicos. Lo mismo ha declarado el obispo de Bolonia.
Numerosas encuestas revelan que un número importante de europeos consideran a los miembros del islam fanáticos, irracionales, hostiles y responsables del aumento de la inseguridad ciudadana. De los hombres se dice que son machistas, y de las mujeres, sumisas. La palabra islam a menudo se asocia con terrorismo, opresión femenina, matrimonios forzados y un vago temor de invasión cultural. Al mismo tiempo –y según advierte el EUMC– la discriminación que las comunidades islámicas perciben o anticipan les hace sentirse excluidas e incomprendidas y proclives a la automarginación. Esto, en un círculo vicioso que se retroalimenta, las hace aún más vulnerables a esta misma discriminación.
Para buscar una explicación, no se puede obviar la situación internacional, los atentados fundamentalistas o las relaciones históricas entre el islam y Europa. Pero no hay que perder de vista la construcción del miedo que se viene produciendo desde hace años y de la que muchos sacan grandes beneficios. Responsables políticos internacionales parecen haber cambiado sin muchos problemas de enemigo : del comunista al islamista. La lucha contra el terrorismo se ha convertido en una fachada para esconder la supresión de derechos y libertades o la represión de reivindicaciones políticas y sociales.
Los medios juegan un papel fundamental en la difusión de una determinada imagen del islam. Cuando se habla de islam, se hace casi siempre en artículos relacionados con terrorismo, delincuencia o la polémica del velo. Las noticias relacionadas con las detenciones de presuntos fundamentalistas se cubren ampliamente, mientras apenas se concede espacio a desmentidos, declaraciones de inocencia o detenciones que acaban en nada. Se tiende a la exageración y a menudo se eligen los episodios o los más personajes más extremistas para hablar del islam. Se habla de ‘terrorismo islámico’, pero ¿no es acaso lo mismo que hablar de ‘terrorismo vasco’ ?
Diagonal Periódico
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