
Dubai
Hoy es el día en que algunos bloggers hablamos de la pobreza y yo os voy a contar una historia que conozco.Para construir los bellos rascacielos de Emiratos Árabes Unidos (y todos los países ricos del Golfo: Arabia Saudí, Kuwait, Bahrein, etc.) se necesita una mano de obra esclavizada de facto, que se consigue fácilmente gracias a una estructura legal arcaica y una mentalidad de explotación culturalmente aceptada. Se niegan todos los derechos al trabajador y éste no puede estar más indefenso: los trabajadores no tienen acceso a su pasaporte, viven endeudados, no tienen derecho de expresión, ni a la huelga, ni a una salario mínimo. Tampoco a la negociación colectiva ni a tener representantes.:En Omán conocí a una chica que me contó que trabajaba para una empresa que suministraba comida a los ‘campos de alojamiento’ donde viven estos trabajadores de la construcción. Ella me contó que la mayoría se sienten desarraigados y deprimidos: son habituales los suicidios y la prostitución masculina (no tienen acceso a mujeres durante años).En fin, si para erigir estos bellos aunque prescindibles edificios a un coste atractivo, hace falta esto que os acabo de describir, ¿no sería mejor construir de una forma más tradicional, barata y sostenible aunque menos espectacular?Por mi parte, en el año que he estado en Arabia Saudí no he visitado Dubai, un Emirato occidentalizado y obsesionado con el dinero, por no decir el burdel de Oriente Medio, literalmente. Por muchos edificios espectaculares que tenga, no creo que merezca la pena el viaje, especialmente si tenemos a Omán y a Yemen al lado.Si os interesa este tema y leéis inglés podéis leer el siguiente artículo de The Guardian, muy clarificador:
‘We need slaves to build monuments’
It is already home to the world’s glitziest buildings, man-made islands and mega-malls - now Dubai plans to build the tallest tower. But behind the dizzying construction boom is an army of migrant labourers lured into a life of squalor and exploitation. Ghaith Abdul-Ahad reports
Más en: http://www.guardian.co.uk/world/2008/oct/08/middleeast.construction
Tango en Beirut no es el nombre de una novela de espías, sino el baile que se puede bailar en la capital del Líbano. Siendo fieles a la verdad, en este bar llamado El Gardel, se podía oír todo tipo de música en español, aunque tango muy poquito. Muchas personas confunden música en español con un estilo musical. Confieso que hago algo parecido la música en árabe; la que llega a mis oídos me suena toda igual: aún tengo que descubrir algún grupo de rock en árabe que debe de haberlo.
El Restaurante “La Estancia” supongo que sí ofrece Argentinian Steaks, como pone en el cartel de la foto, sobre todo porque reunir en un mismo sitio la diversidad gastronómica de todos los países hispanos sería un verdadero reto.

Pero volviendo a la música… lo de la ‘música en español’ no tiene ningún sentido. Imaginemos un bar que se llamara The Sinatra y propusieran ‘música en inglés’, o sea, : Beatles, Oasis, Britney Spears, Radiohead, música country, blue grass y Elvis Presley. Pues en español mezclar a Shakira, David Bisbal, tango, bossanova (que ni siquiera es en español), merengue, salsa, son cubano, etc. alternado con ritmos tecnos y chumba-chumba no es, en mi opinión, la mejor forma de acercar la música en español y menos el tango al receptivo público libanés. De todas formas la gente se lo pasaba pipa, aunque no conozca la música, entienda la letra ni siga los pasos y se subía a las mesas para bailar (y es que el habibi habibi de las canciones libanesas cansa).
Porque amigos alhamdulillah (gracias a dios) lo hispano-latino está de moda. La gente quiere aprender español, bailar salsa, enamorarse de un latin lover (hay que agradecérselo a Antonio Banderas) y tomarse la vida de una forma más apasionada aunque al mismo tiempo desenfadada. Me di cuenta de esto cuando vi el éxito de las telenovelas venezolanas en los Balcanes, la demanda de español y bailes latinos en Alemania y ahora este bar en Beirut.
Beirut cuenta, por cierto, con un Instituto Cervantes (le saqué una foto, abajo). Últimamente se están abriendo muchos por todo el mundo, sobre todo en Brasil, país estratégico, que se espera compre muchos libros en español.

Leí un curioso artículo, que los soldados españoles destinados en el Líbano, están enseñando español como parte de su labor sobre el terreno para “expandir la lengua de Cervantes”. El artículo sigue:
La mayor parte de los alumnos son mujeres, algo que ellas explican por tener “más tiempo libre” que los hombres, si bien todas son profesionales en activo, y “más interés por aprender”
No seré yo el que insinúe nada. Dios me libre. Mentes mal pensadas, ¡fuera de mi blog!
Otro caso del poder de lo hispano: mi amigo Martí, bailarín no especialmente experimentado, me contaba la anécdota de su primer día de salsa en Darmstadt, Alemania. Tras los primeros torpes pasos, su compañera de baile -alemana- le dijo: ¡Como se nota que eres español! y es que hasta los catalanes más catalanistas como él, se benefician de esta moda, que esperemos dure por los siglos de los siglos.
Amén.
Ahmed, ese joven saudí ultraconservador (pero muy majete) del que ya os hablé, me dijo que él no creía que los terroristas hubieran sido saudíes. Esto me lo dijo el año pasado, o sea, siete años después.Yo no supe muy bien qué decirle en ese momento. Hoy descubro que no está solo ni mucho menos en su opinión.No se me ocurrió preguntarle ¿entonces quién? aunque ahora con esta encuesta que he encontrado en World Public Opinion, me doy cuenta de que es una pregunta relevante.Lamentablemente no sale la opinión de los Saudíes… Pero yo especulo gratuitamente que se encontrará parecida a la de los Territorios Palestinos. (no os olvidéis de que EEUU y Arabia Saudí son aliados desde hace décadas).

Me imagino que ‘DK’ significa “Don’t know“
Parece que a China se la sopla el tema mucho (seguro que no los bombarearon con el video de la caída de las torres como a nosotros). Algo me deja pasmado: el 23% por cierto de los alemanes cree que fue el propio gobierno de los EEUU quien lo hizo. En México hay casi tanta gente que cree lo mismo como que lo hicieron los saudíes-al Qaeda. Y hay que ver la cantidad de paranoicos (43%) en Egipto que creen que fue Israel y sólo un 16% cree que fue Al-Qaeda.Otro dato que me escama. El 7% de media, piensa que han sido otros, ¿pero qué otros? Eso sería interesante saberlo…¿Cómo os quedáis? Bastantes culpas hay en el mundo ya para andar acusando sin sentido, formándose opiniones que atentan contra el sentido común, pero que curiosamente encajan perfectamente con la visión del mundo que tiene cada uno.Si queréis conocer los resultados más detallados podéis consultar este documento PDF.
Hace más de una semana que he vuelto del Líbano y tengo mucho que contar. La verdad es que es un país fascinante, que siendo minúsculo encierra una extrema complejidad religiosa, étnica y política.
Hay cristianos de muchístimas clases (católicos apostólicos romanos, católicos maronitas, ortodoxos, , armenios, protestantes…) drusos, una secta muy rara que cree en la reencarnación, chiítas, sunitas. Un auténtico cócktail étnico-religioso que ha provocado una guerra civil que duró 15 años y acabó en 1990. Además su proximidad con Israel también le ha supuesto varios conflictos violentos, el último hace dos años, cuando Israel bombardeó el sur del Líbano.
Me podría seguir extendiendo hablando del país, pero si tenéis curiosidad ahí está Wikipedia, que lo explica mejor que yo, jeje. Hoy voy a abusar un poco de las fotos que saqué, que me ayudarán a hilar el relato del viaje.
Viniendo de Riad, no deja uno de sorprenderse cuando me encontré en Beirut con varias despedidas de soltera por la calle, especialmente siendo Ramadán. (foto abajo).

Luego, las chicas entraron al bar donde yo estaba y se pusieron a bailar sobre las mesas. En Ramadán, ¡haram, haram! Cuantos latigazos recibirían de estar en Arabia. La verdad es que me vinieron bien unos días en un lugar así, iba a decir civilizado, pero creo que tengo que estudiar el tema de esa palabrita más profundamente pues es terreno muy resbaladizo. De todas formas es lo que viene a la cabeza, que es un país más civilizado que Arabia Saudí, aunque no sepa expresar muy bien que quiero decir con eso.
La siguiente foto responde al centro de Beirut, que está salpicado con ruinas romanas y griegas. Además Beirut fue origen de los fenicios, lo que encaja muy bien con la picardía comercial que tienen todos los libaneses, sea cual sea su grupo religioso.

La sangre fenicia la comprobé muy directamente: yo, que estaba acostumbrado a negociar fácilmente el precio con los taxistas de Riad, me tuve que emplear a fondo con los de Beirut para conseguir un precio medio razonable. Si les dejo, me cobran 50 dólares por 15 minutos de carrera desde el aeropuerto, y además me proponía el precio todo serio: “it’s the legal price, ask the police!” sí, claro, voy a preguntar al policía que seguro que es tu amigo, porque si no, no me lo dirías. Al final lo conseguí por 20 dólares, que me dijeron después que es lo que se paga.
De todas, formas a pesar de lo que he dicho al principio, me dio la impresión (superficial claro, porque estuve cuatro días) de que los libaneses conviven bastante bien entre ellos, al menos en Beirut y en este momento. Cuando les preguntaba de que grupo eran (para intentar sacar características de cada grupo) la mayoría me contestaba con un “Soy líbanés“, aunque luego acababa sonsacándoles.

Conocí a una maronita, a un sunita, a un católico y a una ortodoxa griega, y la verdad a todos les gustaban las mismas cosas, tenían amigos de todos lados y eran bien parecidos… Obviamente debe de haber tensiones y problemas; además la gente que conocí no son seguramente del todo representativos.
Beirut es una ciudad moderna en plena ebullición urbanística, que se parece más a Europa que a otros países de Oriente Medio como Arabia Saudí. A pesar de que casi todos los días hay cortes de luz, no da la sensanción casi en ningún momento de encontrarte en un país de posguerra, salvo por algunos edificios que no sabes bien si están a medio construir, a medio destruir o en reconstrucción.
El centro de Beirut, que es una ciudad muy cara por cierto, está protegido con soldados que conviven con la gente tranquilamente como se aprecia en la fotografía en la Place de l’Etoile. En el rato que estuve ahí se animaron hasta a dar de comer a las palomas, con las familias que había.

Como veis en la foto que sigue, la gente viste (y piensa) muy a la occidental. La verdad es que Líbano se parece mucho más a Francia que a Arabia Saudí y se nota el patrimonio cultural que fueron dejando todas las culturas que llegaron a sus orillas, incluida la francesa. La región donde se encuentra Riad no fue jamás colonizada. ¿Podrá ser la colonización algo bueno después de todo?

Además el Líbano es también un microcosmos geográfico, lo mismo te vas a esquiar, que a la playa. Además tienen una de las grutas más impresionantes del mundo, Jaita Grotto, que además pude visitar, muy recomendable. Con un paraje totalmente mediterráneo, posee paisajes muy bellos aun no sobre explotados, sobre todo en el interior. En la costa ya están descubriendo la cara oscura del turismo, como en España.
La siguiente foto es una furgoneta VW que andaba por Beirut y me hizo gracia. La foto está un poco retocada y me gusta bastante.

Para acabar con una nota positiva, os pongo esta foto de Byblos, una de las pocas ciudades fuera de Beirut que visité.

Byblos, ciudad habitada ininterrupidamente durante 7.000 años
Si os habéis quedado con ganas de ver todas las fotos (y en grande), podéis hacerlo aquí. Y si queréis ver un vídeo sobre el Líbano de una española (con un blog muy bueno de Oriente Medio) que también acaba de estar en Beirut, podéis verlo aquí.
Hace una semana volví de Estambul, donde pasé unos días de vacaciones.
Como sabéis Turquía es un país musulmán pero no árabe. De hecho la lengua turca y árabe no están relacionadas. La diferencia cultural entre Arabia y Turquía es enorme (al menos en Estambul) y se dejan notar las muchas influencias que Turquía ha recibido. Estambul es una ciudad moderna y cosmopolita, abierta al mundo.
En cambio Riad hay muchos extranjeros que viven aislados y reprimidos por las estrictas costumbres locales. Además no hay apenas vida cultural y las restricciones de todo tipo intentan hacerte la vida más gris y aburrida.
Tacsim es el barrio más popular de Estambul. Está lleno de restaurantes, bares (donde se vende alcohol tranquilamente), discotecas y salas de baile, aparte de los omnipresentes Sish Kebab. Sólo haría falta una calle de las cientos de este barrio en Riad, para multiplicar su oferta cultural varias veces.
Turquía es quizá el único país que pueda hacer de puente entre Oriente y Occidente, aunque venga del primero y quiera acercarse al segundo. Una nueva vía, que sin duda, dará que pensar al resto de los países musulmanes.
Escudo de Kuwait
Tras visitar brevemente Kuwait, he descubierto (no por la visita sino por la wikipedia) la existencia de los bidún (que significa “sin”) una importante minoría árabe sin nacionalidad en su propio país, de la que no había oído hablar nunca. En comparación los rusos sin pasaporte de los países Bálticos representan un caso mucho más conocido aunque parece que en éste caso la situación es peor.
No tengo por costumbre citar al neoliberal semanario The Economist pero ésta vez voy a hacer una excepción pues tiene un artículo muy interesante de lo que extraígo lo siguiente:
“When the Arab Gulf states were formed, some used tribal affiliation rather than borders to determine citizenship. This left many stateless, including the bidoun (“without” in Arabic) of Kuwait; perhaps 100,000 people who cannot prove their family’s residence in Kuwait since 1920, and thus cannot become citizens under a harsh 1959 citizenship law. The situation is exacerbated by a feature common to all but three Arab states: mothers married to non-citizens cannot claim citizenship for their children. The bidoun don’t enjoy the amenities that the oil-rich emirate showers on its citizens, including education”
Un caso más de abuso de los poderosos sobre los débiles… Si la igualdad de oportunidades ya se da ampliamente entre los ciudadanos de un país, ¿os imagináis cómo sería nacer ya con mucho menos derechos que todos los demás sin comerlo ni beberlo?
¿Conocéis más minorías apátridas por el mundo?