Serbia: Belgrado, la ex capital de la ex Yugoslavia

Ξ Septiembre 12th, 2007 | → 1 Comments | ∇ Europa del Este, Viajes |

Un compañero mío del máster rechazó el destino de Belgrado (como a mí me ofrecieron Riad). Le tocó al siguiente en la lista que también lo rechazó; ignorantes….Porque Belgrado es una gran ciudad, que ofrece cantidad de posibilidades al occidental. Ciudad bastante hermosa, con una gran ciudadela, calles peatonales, un gran río (el Danubio), una excitante vida nocturna, restaurantes variados, precios bajos, hasta playa y… -como en todos los países eslavos- chicas preciosas.

Pero Serbia es mucho más. Un país que fue la envidia del bloque comunista, actualmente está aún en situación de posguerra(s). La juventud se fustra al no poder obtener visados para la Unión Europea y la población en general aún no ha digerido las guerras, ambas cosas necesarias para integrar a este país en la Europa de hoy.

 

 

Como curiosidad, hay que decir que es un país con la singularidad de usar indistintamente el alfabeto cirílico (ligeramente más preferido) y el latino, con lo que hay prensa editada en ambos . El serbio está emparentado con el ruso y parece igualmente difícil… ¿Por qué se complicarán tanto la vida con los casos?

 

 

Por cierto, que con el serbio, serbocroata, croata y bosnio, pasa lo mismo que con el valenciano-catalán ¡pero al cuadrado!Y es que si España os parece un país complejo, sólo tenéis que echarle un vistazo a la composición étnico-religiosa de la ex Yugoslavia.

 

Tras la guerra mundial fue el único país que logró verse en un privilegiado limbo entre el bloque comunista y occidente. Esto les permitió a sus habitantes circular libremente por ambos bloques geopolíticos y a Tito, beneficiarse de la ayuda económica tanto de Washington como de Moscú…

Es la segunda vez que visito la ciudad (la primera fui a un campo de trabajo y escribí sobre ello) y esta vez, que he pasado más brevemente, me ha gustado aún más…

 

 

Por cierto, si os interesa la turbulenta historia de este país podéis ver el documental de la BBC “The death of Yugolavia” en GoogleVideo aquí.

 

Mi viaje #5: Estonia, Parnu, Saarema y Kuressaare

Ξ Septiembre 2nd, 2006 | → 0 Comments | ∇ Europa del Este, Viajes |

Recorriendo Estonia por carretera

Desde Haapsalu voy hasta Pärnu en autostop con una amiga de Cristina, que una vez se cruzó Europa yendo de esta forma desde Estonia hasta España. En este caso sólo hicimos 110km, ya que sólo hay bus desde Haapsalu hasta Pärnu (las dos mayores ciudades de la costa estona) y además es a las 8 de la mañana por mecionar que tarda ¡casi cuatro horas! (sólo se explica porque va por pueblos).

Carlos hace Autostop en Estonia

Pärnu (pronunciar Paaarnu) es un lugar muy turístico al que ya empiezan a llegar hordas de ingleses y alemanes, aunque en plan Benidorm Báltico minimalista. Yo fui porque ansiaba bañarme en una preciosa playa báltica pero me hizo nublado y el cielo encapotado no desapareció hasta que me fui. Eso sí, hizo alguna foto muy bonita. El mercado inmobiliario está en efervescencia y todo está lleno de inmobiliarias que te ofrecen comprar una casa como inversión… de qué me suena.

Desde Pärnu quise ir a la isla más grande de Estonia, Saarema, para desde allí tomar un ferry hasta Ventspils en Letonia para volver hasta Vilnius por otro camino (no hay muchos). Lo malo es que en Saarema casi no tuve tiempo de ver nada, pues iba de culo para coger el Ferry, pero me dio tiempo para ver que es un gran sitio, quizá el más bonito de Estonia junto a Tallin, que esta vez he dejado de lado.

Ferry Saarema-Ventspils, Letonia

 

Mi viaje #4: de Riga a Haapsalu, Estonia

Ξ Agosto 31st, 2006 | → 0 Comments | ∇ Europa del Este, Viajes |

Riga

Riga estaba espléndida. Tenía un festival de nosequé, que para resumir diré que me pareció como las Fiestas del Pilar pero a la Letona.

Riga con 800.000 habitantes acumula la mayor parte de la población de Letonia al estilo de Zaragoza. Se trata de una ciudad con un casco viejo muy bien conservado y llena de color con alguna calle llena de turistas.

Como curiosidad está la torre de Riga, la estructura construída más alta de los Países Bálticos construída de 1979 a 1986 por el gobierno comunista. Es más alta que la torre Eiffel (369 contra 320) y yo diría que una no supera en belleza a la otra. Si la Torre Eiffel la hubieran construido los comunistas y la torre de Riga en París, seguro que seguriamos teniendo a los turistas en París locos por subierse a cualquiera de las dos.

Al fondo la Torre de telecomunicaciones de Riga

Lo más interesante sin embargo, fue el Museo de la Ocupación Soviética que me recordó enormemente a lo que os conté de Polonia. En el museo los letones muestran las heridas que los rusos les dejaron:Ya desde el primer año de la Revolución de Octubre (y mucho antes en realidad), La Unión Soviética intentó anexionarse por la fuerza los 3 países Bálticos y Finlandia, aunque éstos se defendieron con las armas y derrotaron a una Rusia devastada por la Revolución y la Primera guerra Mundial; entonces en 1918 Letonia y los países Bálticos declararon su independencia. Este período dulce duró hasta que la Unión Soviética anexionó el país en 1940 en el acuerdo soviético-nazi (pacto Ribbentrop-Molotov) . Cuando los nazis se retiraron del territorio báltico, Stalin no dudó en ir ocupando el territorio que dejaron los nazis hasta Berlín, formando lo que se conoció como bloque soviético tal como todo el mundo sabe.

Volviendo al siglo XXI… Me fui a tomar una birra con los los amigos de mi letona. Tengo que decir que estos amigos eran unos jóvenes muy cool. Empezamos a jugar al foodball que básicamente consiste en hacer toques con una pelitita minúscula entre un grupo sin dejarla caer al suelo porque no tiene aire dentro sino arenilla. (No confundir con el restaurante snob de barcelona del mismo nombre)
Las bicis de estos jóvenes eran muy guays (caras) y además ellos hacían piruetas con ellas de esas que siempre he querido hacer. Luego de un rato de toques y cerveza me agenciaron una bici no cool (muy cutre) con la que les tuve que seguir por la ciudad. Las chicas y yo íbamos detrás mientras los jovenzuelos guays iban a toda mecha haciendo pijadillas.

Tengo que decir que me caí de la bici después de casi una década sin hacerlo y eso que no estaba haciendo nada extraño. Simplemente iba sin manos y el sillín iba un poco suelto y… Plof!

Llegamos a una campa donde la gente se aglomeraba. Había una exhibición de Trial de bicis (¡lo que les faltaba para motivarles! ¿Será un deporte en auge?), saltos de Snowboard (sin nieve claro) y algunas cosillas varias. Lo mejor fue terminar la noche en una plaza donde había una discoteca al aire libre sin sonido ambiente, donde todos los que estaban dentro tenían sus cascos para escuchar la música. Es una idea que empezó en Ámsterdam y que se extiende. Lo mejor es que cuando te apetece comunicarte verbalmente con un prójimo, simplemente tienes que sacarte los cascos y fiesta. Para ser sincero soy un poco escéptico de que la idea se vaya a generalizar una vez se pase la novedad, ya que no deja de ser un poco raro encontrarte bailando en un lugar silencioso mientras la gente te mira raro; el ambiente no es el mismo y lo que más me temo es que a la gente le gusta tener una coartada para no tener que hablarse. Más info en español.

Este logo no sé qué tiene pero me encantó
desde la primera vez que lo vi en 2003

En par de días di la ciudad por vista y me dirigí en bus -no hay otra cosa- a Haapsalu, ciudad en la costa oeste de Estonia de un tirón, donde Cristina de Hospitality Club me alojó durante un par de días. Se suponía que iba a ser un sitio de playa y tal aunque reconozco que no sabía casi nada del sitio hasta que mi anfitriona me empezó aclaró un poquito. Se trata de una pequeña ciudad en la costa, donde los ricachones de Tallin se retiran. Hay un bonito castillo y en el paseo marítico hay un banco que al sentarte te toca una melodía de Tchikovsky, ya que fue allí donde se inspiró para componerla.

Cristina vive con su madre, que es rusa, y su novio. En casa hablan ruso como el 30% de los habitantes de Estonia y son considerados y se consideran simplemente “rusos en Estonia”, restos de la ocupación Soviética. Su padre en cambio es étnicamente estonio, así que ella tiene la suerte de hablar ambas lenguas a la perfección, además de polaco e inglés (y creo q me dejo una).

Vista general de Haapasalu

 

Mi viaje #3: De Grodno, Bielorrusia a los países Bálticos

Ξ Agosto 17th, 2006 | → 1 Comments | ∇ Europa del Este, Viajes |

Aunque en el mapa no se ven muy bien las ciudades (a pesar de haberme
pasado un rato haciéndolo), intentaré suplirlo con mis comentarios

Salgo en bus de Grodno dirección Druskininkai, el primer pueblo Lituano pasada la frontera. Tardamos dos y media en hacer 30km. Por el paso de frontera, donde parece que analicen los pasaportes en laboratorio. Tanto la policía bielorrusa como la lituana se toman casi una hora. En el bus sospecho que estoy rodeado de pequeños contrabandistas que comercian con productos que no son accesibles en Bielorrusia. Es una buena métafora de la situación política regional: muy cerca geográficamente pero muy lejos políticamente.

Una vez en Druskininkai, no hay sitio para cambiar dinero, y no me parece muy razonable, ya que es el primer pueblo tras pasar la frontera. Cuando encuentro una persona que habla inglés, me dice que de haber sería en la ciudad, pero que estará cerrado porque hoy es fiesta nacional. Sin dinero no puedo ir a Vilnius ni volver a Grodno. Encuentro una chaval que escucha mi problema y me lleva en coche hasta un cajero automático, donde hago uso de esa cosa tan útil (comisiones a parte) que es la VISA.

Tres horas más tarde llego a Vilnius (por cierto en español se dice Vilna pero a mí me suena muy snob). Después de asegurarme de que efectivamente estoy en la ciudad deseada, compro un plano, me meto en un ciber para ponerme comunicarme con mis contactos de Hospitality Club y… ¿Quién no ha confundido Lituania y Letonia alguna vez? Pues yo no fui menos y por un lapsus resulta que mis reservas de Hospitality Club estaban en Riga, Letonia. No pasa nada, atravieso las hordas de turistas europeos que abarrotan el centro histórico, me meto a un cyber y tras unos SMS’s y unos emails consigo alojamiento. No es difícil porque en Vilnius hay la friolera de cinco mil miembros de Hospitality Club!

Al final Simonas, un profesor de inglés pluriempleado, se ofrece a ayudarme: tomo un taxi para ir a su casa porque estoy cansado y está lejos, parece que él tiene prisa y además después de Bielorrusia estoy muy mal acostumbrado a los taxis baratos. El taxi no es nada barato –luego os cuento por qué– pero llego enseguida, pulso el código de la puerta, que Simonas me había mandado por sms, y subo hasta la sexta planta (en estos casos siempre resulta ser el último piso). Simonas es encantador y la casa está muy bien. Tiene 31 años, es profesor de inglés, máster en literatura americana y trabaja además en una compañía electrica (”se necesitan dos trabajos para vivir decentemente en Lituana”). Vive con Helene, su novía de 23 años, licenciada de filología francesa, con unos ojos preciosos.

Lo primero que hacemos es ir a comprar. La visita al súper es como un rally. Debo decidir que cereales quiero inmediatamente. Casi no he dormido y pregunto a Simonas porqe corre tanto. No me deja nada claro, pero debemos seguir apresurándonos. Duermo una hora mientras el trabaja en una traducción. Tomamos una cerveza y tenemos una conversación interesante. No sabía que el lituano era la lengua indoeuropea más próxima al sánscrito ni que Prusia fue originalmente un pueblo báltico, cuyo nombre fue usurpado por los alemanes que ocuparo su espacio geográfico. Los caballeros teutones cristianizaron las tierras del sur y este del Báltico mientras se apropiaban del territorio en La Edad Media.

Al día siguiente despierto y encuentro a Helène. Ella ha tenido un problema con el sistema nervioso (no había podido mover la parte derecha del cuerpo ayer) y está algo decaída. Yo arrastro un buen catarro. Me cocina una tortilla de cinco huevos. Busco en Internet otro anfitrión por Hospitality Club “unos rusos” vendrán con sus bicicletas en su ruta báltica.

Luego ambos dormimos hasta las cuatro. Simonas regresa y vamos en bici hasta un lago. Hay muchas cuestas pero al final me encuentro cómodo en la bici (debe recordarse que arrastro un catarro). El sitio es hermoso y la traducción de su nombre lituano es “Lago Verde”.

Al volver llegan los anunciados rusos con las bicis por Hospitality Club que resultan ser una madre y sus dos hijas. La mayor tiene 20 años aunque aparenta muchos menos y Simonas vacila si ofrecerle cerveza o no.

A las 8 estoy citado con mi nuevo anfitrión, anfitriona en este caso. Se llama Indra “como una deidad india” y no como la empresa española de armamento. Al principio para algo incómoda y me ofrece ir a tomar una cerveza antes de pasar por casa (¿querrá asegurarse primero de no estar metiendo a un psicópata en su hogar?).

Tomamos una cerveza en una terraza en un barrio bohemio y me cuenta una parte de su vida. Se presenta como folósofa y me cuenta que además de licenciada tiene un máster también en filosofía. Traduce textos de filosofía del inglés y trabaja en la investigación biomédica y “sus problemas éticos”. Acaba de llegar de Marruecos y no puede evitar hablar del tema; se nota que aún está embriada de aquél país “el mejor país del mundo”. Con la segunda cerveza se le va alegrando la cara. Somos los últimos clientes en marcharnos. Con cierta despreocupación chispeante se olvida el tabaco y me toma del brazo. “No sé si quedan autobuses pero ya nos las arreglaremos…” A mí el plan me parece muy bien y andamos por Vilnius durante un rato. No sé a donde vamos ni cómo llegaremos a casa, ni como es esa casa ni donde está; pero ello no me impide disfrutar del momento.

Finalmente llegamos a su casa que comparte con un chico, que no me queda muy claro si es su novio o no. En todo caso, el tipo, llamado Vilius (casi como la ciudad), nos recibe con la mesa preparada. Él también es licenciado en filosofía y también traduce. Me intentan convencer de que ellos normalmente duermen sobre el suelo y que a mí me corresponde la cama. En circunstancias normales no lo hubiera creído, pero intuyo que estos filósofos duermen cada día sobre el suelo.

Indra queda con unos amigos y Vilius enseña la ciudad. Luego de un rato de turismo nos encontramos con Indra y vamos a tomar unos “Zeppelines” (comida típica lituana) a un restaurante del centro. Nos sentamos y nos dicen que se les han acabado zeppelines; ipso facto los dos se levantantan y nos vamos a otro que sí tiene. La ciudad es bonita aunque no hice demasiadas fotos.

Estatua en Vilnius

Casa ocupada muy chic

El día siguiente Indra y yo vamos a casa de Simonas, donde esta vez es un italiano muy viajado por el mundo el que tiene como huésped. Charlamos un rato viendo fotos del viaje de Simonas a Escandinavia en bici y luego nos vamos de parranda como se aprecia en la foto.

“Vilneando”

Ieva, mi última anfitriona no me ha entendido bien; he tenido que salir de casa con ella cuando salía al trabajo, lo que no habría sudo tan malo si no fuera por la lluvía que caía sobre Vilnius. Además me ha indicado mal y he dado un rodeo para enconar un ciber que además estaa cerrado. Después de casi media hora andando bajo lluvía (me acuerdo del del paraguas olvidado en Grodno), he llegado a la estación de buses: no hay autobuses a Riga hasta las 13:30, dentro de tres horas y media: estoy solo y mojado. La dependienta de Eurolines me indica donde hay Internet; voy y no lo encuentro; salgo de la estación (lloviendo) siguiendo de forma creativa sus indicaciones y nada. Pregunto y tampoco.

Mientras escribo esto estoy siendo observado por la mesa de enfrente en la cafetería de la estación. Dos chicas y un chico (con la cabeza rapada), que beben cerveza (kein Bier vor vier?) y comen cacahuetes. Las chicas solo me mandaban alguna miradita, pero cuando me he puesto la cinta en la cabeza no han podido disimular. ¿Tan raro es? Ahora miran mi mochila con curiosidad. Supongo que cuando vean la PDA con que escribo esto, me recordarán como la cosa más extravagante que nunca hayan visto.

Llego a Riga una hora antes de lo esperado y es que en la ventanilla me habían dicho que tardaba 4 ó 5 horas, q por supuesto yo interpreté como 5.

Inga de Hospitality Club me viene a recoger y me sorprende cuando me cuenta que ella y Aiga estuvieron con Tomás en Zaragoza… No me lo esperaba porque el contacto me lo había dado Marta de Varsovia. La casa es antigua pero muy grande y además podré tener la habitación de Aiga para mí solo.

 

Mi viaje #2: Summer University en Grodno y excursión a Minsk

Ξ Agosto 2nd, 2006 | → 4 comentarios | ∇ Europa del Este, Viajes |

Mapa de Bielorrusia

Aunque en el mapa podéis leer Hronda, se trata de Grodno en su versión en Bielorruso. Normalmente tanto el ruso como el bielorruso se escriben exclusivamente en alfabeto cirílico “Гродна”. Por esta razón algunos nombres transcritos al alfabeto latino tienen varias versiones; no hay una transcripción inequívoca.


Teatro soviético de Grodno

Grodno es una ciudad de unos 300.000 habitantes en la frontera con Lituania y Polonia. A pesar de eso la relación con sus vecinos es más apagada de lo que cabría pensar, dada la situación de aislamiento que este país vive con todos sus vecinos excepto con Rusia. Esta ciudad fronteriza ha cambiado de manos infinidad de veces, al estilo de la Alsacia. En este caso ha sido a cuatro bandas: Lituania, Polonia, Rusia y la propia Bielorrusia cuyas fronteras se han movido muchas veces.

El primer día conocemos al grupo. Muchos holandeses y muchos españoles, todos los cuales hemos venido por libre. Hay muchas chicas en la organización de AEGEE-Grodno, aunque Sergei es el presidente. Las chicas hacen un trabajo más sucio y los pocos chicos que hay hacen cosas importantes o nada en absoluto. El rol de masculino y femenino está en este país como en Rusia aún muy marcado.

AEGEE por cierto es una organización no legal y casi clandestina dado su color europeísta pro-UE, que choca con las filiciaciones pro-rusas de Luckashenko.

Basil, miembro de la organización y muy comprometido políticamente, nos da una visita guiada por el museo de la historia de Grodno y por la ciudad. Los soviéticos destruyeron grandes partes de la ciudad, sustituyeron conventos por edificios oficiales. Aparte tuvo lugar la batalla de Grodno durante la 2ª Guerra Mundial, con lo que obviamente no hay casco viejo ninguno y apenas edificios pre-soviéticos.

Irina es nuestra profesora de rusa. No tiene mucho sentido aprender bielorruso, porque para empezar no hay muchos que lo hablen después de más de 80 años de rusificación. La parafernalia soviética está presente en todos los símbolos oficiales (como este Lenin) y es parte del a cultura popular, como se ve en esta fiesta y en el escudo Nacional (abajo):
No dejéis de ver esta preciosa e impresionante foto de un niño sosteniendo una bandera anterior a Luckashenko prohibida por ser considerada “anti-rusa” por el régimen, ante los soldados.
Hicimos una excursión a Minsk de un día. Allí nos dimos un paseo por el centro, que está bastante bien, aunque es muy diferente de lo que es un centro urbano en Europa Occidental.

Visitamos Minsk en el día lo que supone volver por la noche con sus consiguientes 6 horas de autobús. Dicen que este país es el que más separece a lo que era la Unión Soviética.


Minsk la nuit

Nos han dicho que a pesar de lo cuidados que parecen todos los edificios es todo fachada, nunca mejor dicho, ya que por dentro están en condiciones mucho peores y que todo es parte de la política del régimen para maquillar la cara del país. Desde luego con nosotros habría funcionado perfectamente a no ser que nos hubieran informado bien nuestros amigos locales.

 

Mi viaje #1 Zaragoza-Barcelona-Varsovia-Grodno

Ξ Julio 31st, 2006 | → 0 Comments | ∇ Europa del Este, Viajes |


La primera etapa del viaje.

Volé a Varsovia desde Barcelona con Norwegian, por 33€. Me alojé en casa de Gabi, amigo que hacía siglos que no veía y que casualmente se dirigía al mismo lugar que yo en Bielorrusia. Los dos tenemos gusto por los lugares más a desmano. Concremante ambos elegimos Grodno. Es en esta ciudad donde AEGEE organiza una Summer University, que vienen a ser dos semanas en las que cualquier persona puede conocer un lugar y una cultura a través de estudiantes locales. Hay actividades como cursos de idiomas e historia, visitas guiadas, y muchos juegos y fiestas, todo aderezado de vodka y banderas soviéticas en este caso.

Bielorrusia estuvo algo de actualidad en marzo por los disturbios que hubo durante las elecciones. La situación política está muy complicada: la Bielorrusia de Luckashenko es el único país de Europa que la UE no reconoce como democracia. Si tenéis curiosidad podéis leer el artículo de la Wikipedia sobre el país.

En Varsovia usé por primera vez Hospitality Club, una plataforma donde uno ofrece su casa a viajeros por un tiempo previamente acordado. Ser parte de la red da derecho a pedir alojamiento entre sus miles de miembros sin tener que ofrecer tu casa necesariamente aunque casi todo el mundo lo hace. Esta idea me gustó mucho y por fín pude estrenar el Club en práctica en Varsovia. Después algunos mensajes, conseguí un montón de invitaciones (¡en el avión me cayó otra! pero esta fue por mi simpatía personal).

Al final me quedé en casa de Anna, que me vino a buscar al aeropuerto dejando a su novio esperándola, me dio las llaves y la contraseña de su casa y me dejó su céntrica casa para mí solo durante la primera noche. Anna es una viajera temible, se ha paseado por África subsahariana sin saber demasiado inglés y nada de francés (”¡Hakuna matata!” me contaba que les decía al policía de Rwanda que le recomendaba que no cruzara la frontera por no saber francés). La dejé recolectando visados para su viaje a Kazahastán y a Kirzhigistán. Su sueño es ir a Afganistán; de momento está preparada: ¡observad!

Luego vino también Gabi durante un par de días. Como seres agradecidos que somos hicimos para Anna y su compañera de piso una hermosa tortilla de patata y preparamos melón con jamón, combinación de sabores que a ellos les parece igual que pimentón en las natillas. Quedaron contentas que quede claro.

En Varsovia pudimos comprobar lo perros que habían sido los rusos con el pueblo polaco. En el museo sobre el Alzamiento de Varsovia, nos enteramos del sufrimiento de los Polacos, que como la mayoría de los países de Este, sufrío por partida doble con los nazis como a los soviéticos. El casco antiguo está totalmente restaurado después de ser destruido durante la guerra. Ahí se nota el orgullo polaco, que consiguió que todo el casco antiguo parezca realmente antiguo en lugar de simplemente destruído. ¡Un trabajo impresionante! El resto de la ciudad, es típicamente soviético incluyendo un rascacielos al estilo moscovita, el Palacio de la Ciencia y la Cultura (foto).

Después de unos días visitando Varsovia, Gabi me lleva casi de la oreja al parque Parque Nacional de Białowieża en la frontera entre Polonia y Bielorrusia. Diréis, ¡que bien se llevan que gestionan conjuntamente el parque! Lo cierto, es que la frontera lo es incluso para los animales del parque ya que está vallada y protegida por policías de pocos amigos. Los Bielorrusos siguen explotando la madera del parque nacional arguyendo que el carbón es muy caro. Lo mejor del parque es que es donde está el famoso bisonte europeo en peligro de extinción, que sólo pudimos ver a gran distancia en una reserva artificial. Nos levantamos a las 5 de la mañana para hacer una visita guiada al recinto restringido con un guía. El animal más grande que vemos es un pájaro carpintero y hacía mucho frío. De todas formas, pudimos admirar la naturaleza en estado puro. ¡Mirad esta foto si no!

Publicidad: Si os interesa comprarme la guía de Lonely Planet de Polonia, podéis hacerlo aquí!

Finalmente cruzamos a Bielorrusia en tren, en el cual nos sorprende ver a tanta gente transportando todo tipo de mercancías al otro lado de la frontera. No hay buenas relaciones entre Polonia y Bielorrusia lo que hace que que los intercambios comerciales se hagan así. Detergente, ropa son los artículos que más cruzan la frontera en dirección Grodno. Nada más cruzar la frontera se nos pone a llover y los edificios se tornan aún más grises y soviéticos. Cuando finalmente llegamos a Grodno pero nos devolverán los pasaportes con sus correspondientes visados de 65€ en la aduana de la estación, donde tenemos además que pagar un seguro médico de 5€ y esperar eternamente. Una mujer reparte botellas de vodka entre la gente, ya se sabe como en el duty free: una botella por persona (en este caso la zona duty free es Europa Occidental). Una chica que viene de Alemania llora mientas un policía rebuscca en su bolsa; creo que la han pillado algo de contrabando ilegal. Su padre, que estaba esperándola me cuenta en perfecto y sorprendente español lo que pasa: tiene que pagar impuestos por la cámara de fotos, ya que se la ha comprado en Alemania y parece que hay una ley que grava estas cosas. Una chica de AEGEE nos espera al otro lado de la aduena para recogernos. Ya hemos llegado.

добро пожаловать к Беларусь!

¡Bienvenidos a Bielorrusia!

 

Presentación de mi viaje

Ξ Julio 20th, 2006 | → 1 Comments | ∇ Europa del Este, Viajes |

Hace ya unos días días que he regresado de mi viaje de este verano que he realizado casi en solitario durante cinco semanas y que ha incluido Polonia, Belarrusia, los países Bálticos, Berlín y París. Como son muchos los países y largas las historias iré etapa a etapa. Por cierto, tengo un sitio donde podéis ver todas las fotos de este viaje y no sólo.

 

Se acaba el Festival y hay que planificar el verano…

Ξ Junio 7th, 2006 | → 0 Comments | ∇ Europa del Este, Viajes |

Una vez se ha acabado el Festival, aún me quedaré un mes más aquí, hasta el 6 de julio para luego volver a Zaragoza. En Agosto ya tengo pensado qué hacer: Ir a la Summer University de AEGEE-Grodno en Bielorrusia. Me he encontrado a mi amigo Gabi de Barcelona en la lista de participantes, además Ilona, una amiga de Polonia también irá. Espero también poder hacer uso de los contactos del Festival, ya que había una buena tropa de participantes de este país.
Lo más difícil de ir a Bielorrusia es el visado, que aparte de costar 65 machacantes -como diría Tomás- es un proceso lento y doloroso, en el que hay que enviar todos los papeles posibles a tu embajada más cercana junto con tu pasaporte (sí, sí, ¡hay que enviar tu preciado pasaporte por correo!) y un sobre registrado y sellado con tu dirección, para que la gente de la embajada sólo tenga que ponerle el visado e ingresar el cheque de los 65€.
También he podido presentar a tiempo un proyecto personal para Capital Futuro, que es la segunda parte de la beca que tengo actualmente (SVE). Dentro de nada van a aprobar el siguiente plan de juventud para Europa 2007-2013. Si buscáis una beca similar, estad atentos a vuestras oficinas de juventud. Y ¿cuál es el proyecto que he presentado? Lo mejor es que pegue el extracto del resumen de la solicitud:

Producción de un documental sobre el contraste entre los modelos de desarrollo turístico de dos regiones europeas muy diferentes, poniendo de relieve el impacto económico, social y cultural que el desarrollo del turismo puede acarrear así como las oportunidades que el desarrollo turístico sostenible brinda para mejorar la calidad de vida de sus pobladores y proteger el medio ambiente. También se organizará un evento para presentar el documental.
He pedido 5000€ así que dependiendo de cuanto me concedan puedo estar entretenido un buen tiempo. Esto conecta con el proyecto fin de carrera que hice sobre un potencial albergue de juventud en Costa Rica con valores sostenibles, ¿os acordáis?

2002 fue el año del Ecoturismo

 

Belgrado-Zagreb y a Alemania

Ξ Julio 23rd, 2004 | → 1 Comments | ∇ Alemania, Europa del Este, Viajes |

Después de terminar el campo de trabajo en Belgrado me dirijo a Zagreb (info, foto) capital de Croacia (info), desde donde tomaré un avión a Hamburgo para ir Osnabrück. En Zagreb tengo un contacto, aunque no sé muy bien desde lo he sacado: creo que contacté a AEGEE-Zagreb.

Sólo he hablado con ella por email y sms, y nunca nos hemos hablado o conocido. Su nombre es Ivana (foto) y me enseñará Zagreb durante el día que voy a pasar en la ciudad. Resulta ser una chica encantadora; me enseña la ciudad y además en perfecto español (¡es una loca del español! y ha practicado en Argentina). Además me invitó a comer y por si fuera poco al final me regala una caja de chocolate local.

Zagreb es una ciudad bastante bonita y de un tamaño similar al de Zaragoza. Pasamos un día estupendo.

Ivana y yo

 

Por los Balcanes: Llegando a Belgrado

Ξ Julio 9th, 2004 | → 1 Comments | ∇ Europa del Este, Viajes |

Para ir a Belgrado, capital de Serbia, hay que tomar un bus que tarda 6 horas, aunque si se te avería en mitad de ninguna parte de Serbia puede tardar 2 horas más como me pasó. Sólo conozco a una persona en Belgrado, Luka, que conocí en Sicilia hace dos años. Afortunadamente cuando bajo del bus está ahí Luka y me cuenta que su hermana es la organizadora del campo de trabajo. Es una enorme casualidad: Sólo conozco a una persona en Serbia, Luka, y su hermana es la organizadora del campo al que voy.

Vivimos en una Isla del Danubio, donde no hay agua ni electricidad. Cruzamos diariamente el río en una patera al otro lado para comer y estar. El campo de trabajo consiste en recoger botellas de plástico de la isla donde se acumulan de forma natural ya que las lleva la corriente. Somos 10 personas de 10 países distintos, lo que resulta muy interesante aunque el campo resulta tremendamente desorganizado.

 

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