Lucha por el Ost Ampel, el semáforo de Alemania oriental

Ξ Septiembre 29th, 2005 | → 0 Comments | ∇ Alemania |

 

Leí una vez en un panfleto anarquista que “el poder no crea nada bello” pero cuando hace unos meses crucé por primera vez por un paso de cebra en Berlín oriental me convencí de lo contrario: un pequeño hombrecito verde con sombrero me invitaba a cruzar avisándome de que era el turno de los peatones. Como no podía ser de otra forma, el hombrecito verde tiene un hermanito rojo, también con sombrero: Se llaman Ampelmännchen (hombrecitos del semáforo; pronunciar ámpel–meenjen.).

Tal vez el hecho de que esta pequeña pieza de diseño urbano fuera concebida bajo un régimen comunista, le confiere aún más valor, ya que durante los años que duró la RDA la tendencia dominante era hacer todo de forma superfuncional y práctica, donde el diseño y la belleza sólo eran tenidos en cuenta a la hora de ensalzar los valores del régimen. No hay más que ver los repetitivamente horribles edificios de bloques, cuya visión daña la vista, o observar como el estado satélite dejó caerse a trozos el poco patrimnio cultural e histórico que el azar salvó de la segunda guerra mundial.

La reunificación de Alemania supuso la conversión del sistema oriental al occidental. Del comunismo al capitalismo. De los simpáticos hombrecitos verdes y rojos a las insulsas siluetas de un robot que han habitado Alemania Occidental y casi todos los países del mundo. Ante el injustificado gasto público alemán en extirpar de los semáforos orientales a los simpáticos y queridos Ampelmännchen con el único afán de uniformizar el país siguiendo los parámetros occidentales, un movimiento ciudadano alzó la voz. Los antiguos ciudadanos de la RDA formaron una plataforma que exigió la interrupción de la mutilación del escaso legado estético digno de tal nombre que el régimen anterior les había dejado como recuerdo de aquella época donde la palabra desempleo no tenía sentido. La victoria de los defensores de los Ampelmännchen se produjo en una atmósfera de resentimiento de los ossies hacia los wessies, que aún hoy se sienten traicionados (ahora la palabra desempleo ya goza de pleno significado); y se convirtieron los Ampelmännchen en icono cultural de la identidad postcomunista, lugar cenagoso donde habitan sin embargo millones de personas. Paradójicamente, la idea ha sido explotada desde una óptica muy poco socialista, que más bien nos retrotrae a la mercantilización de todo hasta alcanzar el infinito y poco más, que se da con tanta frecuencia en los países “desarrollados”, aprovechando el hecho de que nuestros hombrecitos carecen de algo tan básico hoy en día como el copyright; a eso llegaron tarde. Así podemos encontrar en el Berlín de 2006 tiendas para turistas y nostálgicos de tiempos mejores, cuyo principal reclamo son los pobrecitos Ampelmännchen sobre todo tipo de objetos; tazas, camisetas, gorras…

Ahora, nos encontramos cada día –queramos o no– con cientos de gráficos, mensajes que atrapan, –queramos o no– nuestra atención. Su intención es despertar en nosotros el deseo de comprar un producto o servicio. –lo necesitemos o no. Esta el la principal y única motivación y no otra. En cambio el diseñador (o diseñadora, que en eso estaban, y están, muy adelantados) que diseñó los Ampelmännchen

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Ost Ampel: Semáforo de Alemania Oriental